Muchas veces te has percatado de que si eres diferente la gente no te acepta ni te respeta como persona que eres, te has dado cuenta de que todos tratarán de usarte, de hundirte, de demostrarte un cariño que luego no sienten. Todos tratan de mostrar su doble cara, de traicionarte, de hacer lo posible para marcar tu vida y, duele, ¿verdad? Claro que duele, duele no poder hacer ver que tienes tu propio lugar a pesar de no ser como todos porque todos son de un mismo prototipo, uno que no te llena, que no te hace sentir bien contigo mismo. Dejamos que las risas de otros nos hagan cambiar, que los comentarios nos hagan caer en circunstancias cuyas alguna vez dijimos, juramos y perjuramos que no caeríamos. ¿No te sientes identificado? ¿a caso no crees que todo esto es injusto? A mi me causa hasta risa, para serte sincera, me hace reír que gente tan ''insignificante'' para nosotros pueda dirigir nuestra vida a su antojo. Mírate, mírame, míranos, escondiendo lo que somos, callando lo que pensamos y demostrando lo que no sentimos por temor a que alguien nos haga frente y nos haga caer en ridículo.
¿Qué es más importante? ¿tu felicidad o la de la gente que te odia?