29 ago 2014

 La vida es bella, o eso me dijeron. Al menos eso pensaba yo mientras las risas eran eternas y los juegos eran un sin fin de maneras de desconectar del mundo exterior cuando las cosas con tu hermano se torcían al decirte que no iba a prestarte su máquina favorita. Eso pensaba yo mientras iba a McDonald’s y pedía el menú infantil tan solo por ese regalo tan ”guay” y deseado que me daban pagando seis euros de comida basura. Eso pensaba, sí, hasta que las lágrimas pasaron a ser por algo más que un simple juguete en el que estaba encaprichada, o los castigos sin chuchería de mi madre por no terminar la tarea escolar. Supe que la vida no era tan bella como los adultos decían cuando me di cuenta de que conforme los años pasaban, mi sufrimiento aumentaba. Ay, pequeño Peter Pan, ahora entiendo por qué no querías crecer. Yo pensaba que la vida sería un juego más, como ese videojuego al que podía pasar horas jugando, o ese Monopoly con el que jugaba junto a mi madre en las tardes de invierno arropadas con el brasero. Sinceramente, pensaba que ser adulto consistía en sentarse a ver la televisión cada tarde tomando café y hablando por teléfono con mis hermanas, o al menos así lo hacía mi madre al terminar de trabajar. No sé como pude llegar a pensar que la vida es eso que pasa mientras esperas la oportunidad que hace de tu sueño una realidad, pero bueno.., era una niña y la vida.., la vida es bella, o eso me dijeron. 
Kawaii Panda.cur Cursor