Hablando como la chica de poca experiencia en la vida pero con mucha a la vez, me detengo este preciso momento a hablar de algo que particularmente me desconcierta y debería desconcertar a todos: la mentira, la traición.
No me refiero a cualquier mentira o traición, sino a la de quien menos te esperas. Todos recordamos alguna vez a la primera persona que nos prometió estar ahí para siempre, y pocos podemos presumir de aún tenerla a nuestro lado. Aunque creo que no me refiero a ese tipo de traición. Me quiero referir a la mentira, o la traición de alguien que aún permanece a tu lado. Ese alguien que cuenta sus problemas para tan solo llamar tu atención y llega un momento en el que puede incluso dañarte a ti mismo. Ese alguien al que te empeñaste en ayudar un día tras otro y sin embargo ahora te das cuenta de que eso fue en vano. Me refiero al dolor, al vacío de no sentirse realizado cuando realmente lo diste todo. Es como recibir la puñalada de quien jamás pensaste que escondía el puñal. Entonces, cuando te das cuenta de todo te preguntas: ¿Merece esta persona tener un lugar en mi vida?